La endodoncia (o tratamiento de conducto) es un procedimiento que salva millones de dientes cada año. Aunque circulan muchos mitos, hoy en día la tecnología y la anestesia hacen que sea un tratamiento prácticamente indoloro. Descubramos la verdad tras los mitos más comunes:
Mitos y realidades de la endodoncia
Mito: “La endodoncia duele muchísimo y es un proceso doloroso”.
Realidad: Para nada. Hoy el dentista adormece completamente la zona con anestesia local, por lo que el procedimiento resulta indoloro. De hecho, muchas personas solo notan alivio porque la endodoncia elimina el dolor de muelas que ya tenían. La endodoncia no provoca dolor extra; justamente se hace para quitar el dolor existente.
Realidad: Para nada. Hoy el dentista adormece completamente la zona con anestesia local, por lo que el procedimiento resulta indoloro. De hecho, muchas personas solo notan alivio porque la endodoncia elimina el dolor de muelas que ya tenían. La endodoncia no provoca dolor extra; justamente se hace para quitar el dolor existente.
Mito: “Si el diente está muy dañado, lo mejor es sacarlo”.
Realidad: No necesariamente. Siempre que sea posible, los dentistas tratan de salvar el diente natural. Extraer una pieza infectada tiene consecuencias a largo plazo: los dientes vecinos pueden desplazarse, se pierde hueso y hay alteraciones en la mordida. Además, reemplazar un diente perdido (por implante, puente o prótesis) suele implicar más procedimientos, tiempo y costo que una endodoncia exitosa. Una endodoncia bien hecha puede conservar el diente durante décadas, solucionando el problema de raíz con un tratamiento más sencillo y económico.
Realidad: No necesariamente. Siempre que sea posible, los dentistas tratan de salvar el diente natural. Extraer una pieza infectada tiene consecuencias a largo plazo: los dientes vecinos pueden desplazarse, se pierde hueso y hay alteraciones en la mordida. Además, reemplazar un diente perdido (por implante, puente o prótesis) suele implicar más procedimientos, tiempo y costo que una endodoncia exitosa. Una endodoncia bien hecha puede conservar el diente durante décadas, solucionando el problema de raíz con un tratamiento más sencillo y económico.
Mito: “Después de la endodoncia, el diente queda ‘muerto’ y se pudrirá o romperá”.
Realidad: Aunque se elimina la pulpa (donde estaban nervios y vasos), el diente conserva su estructura y sigue cumpliendo su función normal. Tras el tratamiento se coloca una restauración (corona o empaste reforzado) que protege el diente. Cuando se hace correctamente, la endodoncia tiene más del 90 % de éxito. De hecho, factores como una buena restauración definitiva y cuidar la higiene oral son determinantes para que el diente tratado se mantenga sano por muchos años. Al detener la infección dentro del diente, la endodoncia previene que el diente se deteriore.
Realidad: Aunque se elimina la pulpa (donde estaban nervios y vasos), el diente conserva su estructura y sigue cumpliendo su función normal. Tras el tratamiento se coloca una restauración (corona o empaste reforzado) que protege el diente. Cuando se hace correctamente, la endodoncia tiene más del 90 % de éxito. De hecho, factores como una buena restauración definitiva y cuidar la higiene oral son determinantes para que el diente tratado se mantenga sano por muchos años. Al detener la infección dentro del diente, la endodoncia previene que el diente se deteriore.
Mito: “La endodoncia provoca enfermedades en el cuerpo”.
Realidad: Este es un mito antiguo. Surgió de un estudio muy viejo, ya desacreditado, y hoy la ciencia no encuentra ninguna relación entre los tratamientos de conducto y enfermedades sistémicas. Al contrario, realizar correctamente la endodoncia elimina la infección dental sin afectar tu salud general. Las asociaciones odontológicas más prestigiosas coinciden: este procedimiento es seguro y confiable. No hay evidencia científica válida de que cause cáncer, problemas cardíacos u otros padecimientos.
Realidad: Este es un mito antiguo. Surgió de un estudio muy viejo, ya desacreditado, y hoy la ciencia no encuentra ninguna relación entre los tratamientos de conducto y enfermedades sistémicas. Al contrario, realizar correctamente la endodoncia elimina la infección dental sin afectar tu salud general. Las asociaciones odontológicas más prestigiosas coinciden: este procedimiento es seguro y confiable. No hay evidencia científica válida de que cause cáncer, problemas cardíacos u otros padecimientos.
La endodoncia es, en realidad, uno de los tratamientos más eficaces y conservadores de la odontología actual. Lejos de ser una “sentencia” para tu diente, es la mejor alternativa para evitar perderlo. Si confías en un profesional calificado y sigues sus indicaciones (como la colocación de la corona adecuada y mantener buena higiene), podrás conservar ese diente de por vida.
El mejor consejo es acudir a tu dentista ante cualquier síntoma: un diagnóstico temprano siempre aumenta las posibilidades de salvar el diente y te ahorra molestias mayores.